Acostumbro a no hacer ni caso a quienes me dicen que no quieren venderme nada porque todo el mundo vende algo. No podemos vivir sin fe, creencia, trabajo, dinero, vanidad o muchedumbre. Lo primero que hemos comprado, y a precio desorbitado, es la idea de mundo en la que vivimos. Y este proceso de compra y venta que es la vida moderna no tiene solución final. O eres creíble y redondo, te dejas ver abundantemente, y además por dentro eres medio buena persona, o no eres nadie. Cada ser vivo es su mejor ejemplo de agencia de pubicidad.
Por eso cuando Enrique Dans comienza y termina su libro Todo va a cambiar, afirmando que no tiene la menor intención de vendernos algo, no sólo no dice la verdad, puesto que nos ha vendido el libro, sino que además atenta contra el principio fundamental que ninguna evolución ha sabido llevarse por delante: vivir es saber venderse.
Empero la guasa tiene mucho de consistente. Yo diría que se trata de un libro humorístico. Lleno de ironía. Diría que es el libro que inaugura el capítulo de la ironía de la literatura filosófica gallega. Y todo ello sin tener una sola palabra en gallego, y sin aparecer en una sola de las estanterías de literatura o de filosofía de las librerías y bibliotecas.
La idea principal del libro, bastante repetitiva y fácil de sintetizar, por lo demás nada nueva, es la siguiente: o te adaptas continuamente a los nuevos tiempos o sales del mapa. En ese sentido, Enrique no se aparta ni un ápice del perfil del gurú postmoderno. A saber, aquel que de un modo sermonario y apocalíptico, reviste y adapta a los nuevos tiempos de manera fácil y masticable las principales y más básicas ideas de la filosofía, de la técnica y de la biología.
Por todo esto no entiendo el empeño del gallego en ironizar negativamente sobre la venta. En titubear alrededor de ella terminando por colocarla como algo poco menos que negativo. Steve Jobs no tiene nada de sospechoso en este sentido. Quiere vendernos todos los productos a los que les pone una manzanita. Y no por eso tengo por menos sus elucubraciones o enseñanzas sobre el mercado y el mundo en que vivimos. Las veo con la misma atención, sin comprarlas, y eso me hace pensar en la razón por la que Dans se empeña en no parecer un vendedor de nada. Sólo él está destinado a saberlo.
Por lo mismo, a no ser por una tremenda humorada, no entiendo a Dans cuando afirma que él solo expone hechos, sin dejarse llevar por juicios de valor siempre discutibles. Estos últimos aparecen por doquier en su libro, incluso diría que son lo mejor de éste, cuando Dans se compromete, se arranca a veces casi faltón, desenfadado y directo. Esto sí lo podemos saber todos. La tecnología no tiene nada de inocuo, y por eso mismo quienes para los demás la leen, han de comprometerse, y Dans lo hace.
Que hubiera deseado algo más de nivel en el libro sobra comentarlo. El gallego sabe lo que se hace.
Lo que Dans quizá hubiera deseado también, es que su libro no estuviera destinado a ser sólo una cita en una bibliografía de manual de publicidad de un año cualquiera de nuestro siglo. Quizá al final de un capítulo que tuviera por nombre: "Vieja creatividad para la nueva economía".
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Posteado en Tiendas online escrito por Antonio Viñuales









