
Nuestros servicios son hijos de nuestros valores y principios.
No hay una sola técnica de diseño, de campaña seo, de anuncio sem, no hay un solo servicio de nuestras empresas, ni uno, que no respire el aire que respiran las personas que lo piensan y ejecutan. La misma sangre corre por sus venas, las mismas neuronas conectan vía internet con el resto de los cerebros del mundo comunicado. Podríamos resumir, con Mc Luhan, diciendo que nuestros trabajos son la extensión perfecta de nosotros mismos.
Salvo excepciones contadas con los dedos de una pezuña, los trabajos eficientes sólo son el reflejo de gente verdaderamente eficiente. Y la eficiencia también puede educarse y dirigirse. Somos libres para ello y en ello radica nuestra libertad. No otro es el tema del archiconocido libro en el mundo de los bestsellers de la productividad, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.
Lo fundamental, a mi modo de ver, y lo que me gustaría de verdad, es que hubieses dejado ya de leerme, y que no necesitases que te proporcionase el enlace para comprarlo. ¿Estás tullido, o te he tullido yo?
Una de dos, elige la que desees curioso lector, pues ya te he facilitado mediante mi mano virtual el medio de hacerte con él. ¿He debido de pensar que eras dependiente de este blog? ¿De mi sabiduría que no ha sido otra cosa que un hallazgo casual? ¿Este diario necesita siervos o amos? ¿Lectores, pensadores, escritores, comentadores o colaboradores? ¿Dependientes o independientes? Vuelve a pensar tú, callado lector, no seré yo quién lo diga.
La biblia de la gente productiva de Stephen R. Covey nos dice que nunca haremos buenos trabajos si no sabemos acceder a nuestra libertad. Y eso me parece muy importante. Pero igual de importante me parece su conclusión inmediata, y es que, al tiempo, seremos más libres, efectivos y productivos si sabemos compartir el regalo de la libertad con los demás, y sin tullirlos de antemano.
El hombre libre querrá a su alrededor hombres libres para obtener un beneficio mutuo de esa libertad colectiva. El hombre preso por el poder, la codicia y la soberbia sólo querrá siervos que alimenten su bolsillo rápidamente, y ante todo su ego.
¿Qué sociedad y qué internet internet queremos? ¿Qué relaciones con los demás buscamos a través de nuestros trabajos, nuestros escritos, nuestras herramientas de comunicación, nuestros tuiters y nuestros feisbucs?
¿Comunican nuestros trabajos fielmente lo que somos?
Lo próximo de esta serie será un extracto de cada uno de los 7 hábitos. Dejadme preparar las citas, os aseguro que no tienen desperdicio alguno. Creo que deberían ir grabadas en el service pack de nuestro código genético, y protegidas contra toda clase de formateo.
Lo dicho, lo próximo sobre el hábito de la proactividad. Nos vemos.
P.D: la estatua de la (no) libertad es de mi amigo Saúl Moreno de insurgencia gráfica
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Posteado en Recursos diseño web escrito por Antonio Viñuales









