En mi cuenta de Facebook tengo a amigos, familiares, conocidos, partners, desconocidos, y clientes. Sí, clientes. Cuando un cliente me envió la primera solicitud de amistad en Facebook, anoté los pros y los contras antes de aceptarlo como amigo. En mi monólogo interior me preguntaba si tenía que cambiar mi manera de decir las cosas, pero en realidad lo que me estaba preguntando era si tenía que cambiar mi vida para ajustarla a la mirada de mi cliente. Absurdo ¿a que sí?
La inercia de las relaciones empresariales nos ha llevado a convertirnos en seres bipolares: tenemos un discurso para la actividad laboral y otro contrario diferente para la otra vida social, como el del Dr Jeckyll y Mr Hyde, es decir, un monstruo que fabrica y esconde a otro monstruo.
Las cosas están cambiando. Tu relación con el trabajo es diferente y la relación con tus clientes también. Cada día es más difícil esconder a Mr Hyde, antes por lo menos lo escondías de 8 a 19 horas ¿pero ahora?
Ahora tienes que eliminar a Mr Hyde.

La realidad de este mundo globalizado es que lo que comunica de ti (y de tu negocio) es un todo social; cuanto más tardes en asumirlo y controlarlo, peor posicionado estarás en este loco mundo. No se trata de que pierdas tu intimidad ni de que te prestes al escarnio público, ni mucho menos. Se trata de que cuides tu imagen global y te dirijas a todos (clientes, partners, primos, vecinos, amantes) con un mismo lenguaje, el que te hace único: el tuyo.
![]() |
![]() |
Etiquetas: facebook, internet, redes sociales, twitter
Posteado en Noticias y eventos escrito por Enrique Acosta









