La velocidad del medio multiplica la ansiedad de los que lo utilizan. Hay prisa por estar conectado, prisa por que los datos se bajen al instante, prisa por que se solucionen los problemas del e-mail porque me corren prisa, prisa por que me contestes los mensajes en el messenger. En internet hay mucha prisa, una prisa magnánima, regia. Aunque mejor dicho, hay mucha urgencia, dema(n)siada.
Ya han explicado mucho mejor que yo los gurús de la eficacia en el trabajo, que la urgencia es la peor consejera para afrontar el liderazgo de un proyecto. La urgencia no ha de ser la reina de nuestra misión en el trabajo. Teniendo esto en cuenta, el hándicap a la hora de separar lo urgente de lo importante en una agencia de diseño web y de marketing de internet es mucho mayor. Para que una empresa del mundo de internet sea eficaz, ha de poner el doble de esfuerzos y de recursos que las demás a la hora de combatir la prisa.
A la urgencia natural de los clientes se une la urgencia esencial del medio.
Por lo mismo, la pedagogía por parte de las agencias, consultoras, etc... de nuestro ramo ha de tener una importancia mayor si cabe. Dar lecciones todo el día merma tu imagen. Es posible que muchos crean que no tienes nada que aprender, que te crees listo, que fanfarroneas. Por ello has de refinar, afilar y cuidar mucho tu lenguaje a la hora de la pedagogía. Déjame que te dé un consejo que a nosotros nos funciona. Predica con tu propio ejemplo. Que tu ejemplo y sus resultados hablen más, mejor y antes que tus palabras.
Y todo esto por qué. Pues por el tema del tamaño de las páginas webs en relación con las resoluciones de las pantallas.
En Smashing nos aconsejan hoy, sapientísimamente como siempre, acerca de cómo elegir unos u otros tipos de tecnologías y de medidas, con arreglo a la misión de nuestros proyectos. Pero no me interesa mucho eso. Lo que me interesa de esto es la forma en que las agencias de diseño web afrontamos este tema al encarar nuevos proyectos, y al relacionarnos con nuestros nuevos clientes.
Parece tratarse de la eterna batalla literaria de lo antiguo contra lo moderno. Irás a oficinas de clientes en las que no te pondrán ningún problema. Habrán creído y confiado en ti como su chamán tecnológico, y tú vas a ser el guía en su proyecto, incluso en eso. Vas a diseñar, y así se lo has dejado claro, con el ancho de página que el proyecto necesite independientemente de los monitores que envejecen en sus instalaciones. Estarán incluso dispuestos a comprarlos nuevos para ver mejor cómo avanza tu trabajo. Esto parece el paraíso.
Pero qué me dices si quienes te pagan ponen como condición sine qua non, que la página nueva ha de verse perfecta en su monitor viejo de tecnología de hace 10 años.
Seguramente, porque las reuniones te las preparas, habrás ido pertrechado con tus gráficos de uso de resoluciones de pantalla. Con toda tu artillería pesada de números, estadísticas y argumentos que te dan la razón y al cliente se la quitan. Todo esto dibuja un escenario de confrontación y de contienda que no te beneficia para nada. Tratas de hacer cambiar a tu adversario, por asedio y agotamiento dialéctico confrontando al pasado con el futuro. Lo viejo y lo nuevo. Lo caduco y lo moderno. Pero ¿has tratado de ponerte en su lugar un sólo momento?
Para todas las próximas ocasiones en las que se nos presenten situaciones de esta índole yo propondría, con la mayor empatía de la que seamos capaces, que tomemos en consideración lo siguiente:
- Cliente es el que paga, lo que hoy día no es poco. Quien paga no tiene siempre la razón, por eso te contrata, para que le aconsejes, pero merece por lo mismo ser escuchado.
- Cliente es el que paga, y quien paga merece que se lo convenza comprendiéndolo. Las estadísticas son muy frías, y lo de plantear las razones como una guerra es algo que está muy feo.
- Si la urgencia y la prisa no son buenas para quien presta un servicio, tampoco lo son para quien lo paga, y menos por decreto.
- La renovación de los equipos por razones de urgencia será vista como un gasto.
- La implantación de esta tecnología tras la comprensión mutua y el razonamiento será vista como una inversión, fruto del aprendizaje y del adelanto. Además es un depósito más que lleva tu cliente a la cuenta de su fe en tu servicio.
- Los clientes no están las 24 horas pendientes del e-mail, de la Blackberry, de twitter, facebook y de las campañas de Adwords. La razón de ser del ser humano no es tecnológica, y la de sus argumentos en consecuencia tampoco. A veces bien es al revés, y éso se nos olvida.
- La tecnología es una ayuda y ha de verse y enseñarse como tal. No como una carrera.
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Posteado en Recursos diseño web escrito por Antonio Viñuales









