El 90% de lo necesario para que visiten y compren en tu página web está en tu imaginación, en tu dominio del idioma y en la casualidad. ¿Duro eh? El 10% restante lo conforman la sabiduría en analítica, optimización, redacción SEO, y todos esos servicios que damos las empresas de internet que, de no dominarse y ponerse en práctica, inhabilitan por completo al primer 90%. ¿Duro otra vez, eh?
Lo que me importa subrayar hoy es el poco hincapé que las consultoras de posicionamiento en buscadores hacen en el dominio del idioma propio. Si no contamos en nuestras bitácoras cosas que realmente interesen, y además en un idioma que se entienda, nuestro dominio de los trucos de posicionamiento no sirve de nada. De nada de nada.
Creo que el buen camino se toma al demostrar que amamos a nuestra lengua y que somos capaces de hacerlo en cada escrito durante todos los días de nuestra vida. Escribir es un acto de amor, no de pelea con el lenguaje. Así deberíamos tomarlo al enfrentarnos con la pantalla en blanco, y así deberían notarlo los que están al otro lado de la pantalla.
La web semántica o lo que carallo sea el futuro de internet no puede mostrarse a los ojos del mundo como un ente divorciado de la corrección idiomática. Convendría que en las consultoras SEO hubiera más de un licenciado en filología hispánica para poner algo de coherencia en un lenguaje horadado a veces por una desproporcionada división del trabajo.
Estaba echando un ojo a un diario (no diré su nombre puesto que no tengo ningún interés en poner a nadie en evidencia), y no he podido pensar más que en el despido del redactor cuando he leído dos perlas antigramaticales en la misma pantalla. La primera como titular de realce, ocupando más de media pantalla:
La segunda como titular también, en la misma sección de cultura, ahí es nada:

No termina allí la cosa, y no deja de tener algo de sarcasmo y de paradoja, cuando en la misma sección de cultura, digo, nos encontramos una noticia cuyo titular reza: "La crisis de la prensa escrita mundial produce desajustes". Lingüísticos, he seguido yo por lo bajo.
Muchos posts se han dedicado en la blogosfera al tan traído y llevado tema de los trucos para reducir la tasa de rebote en los sitios web. Para mí es fundamental que quien hable domine por completo su idioma. Y la pena es que para eso no existe ningún truco, porque implica un esfuerzo de lectura y de escritura de muchos años.
Amar, la acción de amar no es fácil, y no hay trucos para ello. Quizá el más extendido sea el que nos lleva a creer que lo de amar es simplemente un estado en el que no hay que esforzarse, ni hacer nada, tal una orden telemáticamente dirigida desde la galaxia de Hollywood a nuestros corazones, y por eso hablamos, en términos de trucos lingüísticos, de "estar enamorados".
Si te sirve de algo, te leeré con más atención, seriedad y fidelidad si me hablas correctamente en mi idioma, y percibo que lo amas, lo cuidas y mejoras. Además igual hasta te recomiendo a mis amigos y a mis hijos.
No me parece para nada una cuestión de relleno. Si dedicas unos minutos al día a tu idioma mediante el diccionario, la literatura o los ejercicios de escritura, creo firmemente que el mundo te lo va a agradecer más de lo que piensas.
Si quieres tener éxito no uses trucos ni hables como si te hubieses tragado a la fábrica de polvorones al completo. Muchas veces se trata tan sólo de tomar en serio a quien se molesta en leernos. Es otra forma de amarles. Con 38º friendo el asfalto y sin aire acondicionado es una labor digna de héroes.
Lector, en verano te admiro.
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Etiquetas: creacion contenidos, gestion contenidos, marketing online, tasa rebote
Posteado en Posicionamiento en buscadores escrito por Antonio Viñuales









