Taller cuenta experiencias emprendedoras en el IES Pablo Serrano

Llevaba ya unos días con ganas de contaros que estuve, el día de San Valentín, dando mi primera charla del taller Cuenta Experiencias emprendedoras que organiza el Instituto Aragonés de Fomento. Esta vez fue en el IES Pablo Serrano de Zaragoza, a alumnos de grado medio y superior de Informática, Electrónica y Administración. 

La idea del programa era contar, a chavales en período de formación, cómo ha sido nuestra experiencia empresarial para que ellos puedan aprovechar esa información y, algún día, arrancar una empresa y hacerlo bien. O lo mejor posible. 

La verdad es que estaba nervioso, porque no sabía lo que me iba a encontrar. La noche de antes soñé que me iba a enfrentar a violentos navajeros encerrados y obligados a escucharme. Y hay que decirlo: mi inconsciente me engañó, porque donde había imaginado adolescentes mercenarios, hallé chavales preparados, entusiastas y capaces escuchándome con atención. La primera lección, yo que iba dispuesto a cantarla primero, fue para mí.

Les hablé de emprender sin ambajes ni medias tintas. Les hablé de los dulces pero también de las roñas, y aún así lo hice de la única manera que sé: con entusiasmo, buen humor y con consejos concretos que podían aplicar 5 minutos después de la charla. De nada sirve una charla que no sirve. Como de nada sirve una empresa que no sirve.

Los puntos calientes que quise señalar fueron:  

- ¿Cuál es tu superpoder? ¿En qué eres especialmente hábil? Aprovecha tu superpoder e increméntalo FORMÁNDOTE.

- Asóciate con buena gente con superpoderes distintos a los tuyos.  

- Ten una visión humanista de la empresa: relaciona cosas con inteligencia. Aprovéchate de los enlaces que hagas.

- Dí que no: evita al cliente coñazo...y no te conviertas en uno de ellos. 

- Sé austero con todo menos con el conocimiento.  

- Busca una posición poniéndote en el lugar del otro. 

 

Creo que a los chicos les gustó la charla porque, al contrario de quienes endulzan la experiencia empresarial, la presenté como es, es decir, protagonista de la vida de uno y por lo tanto no exenta de extenuaciones, oportunidades, derrotas, y muchos momentos extraordinarios. 

Ojalá los más sagaces emprendan. 

 

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