Muchas veces damos las cosas por sabidas y a pesar de que algunos medios han divulgado lo que en el sector tecnológico se da por hecho que es el futuro inminente en internet, mucha gente no sabe ni de qué estamos hablando. Realmente dudo muchísimo de una implantación total del invento. Gracias a un buen resumen de Maestros del Web y de algún añadido de textos sueltos del Update 09 y Enrique Dans, podremos explicar qué diablos es ésto del Cloud Computing.
¿QUÉ ES EL CLOUD COMPUTING?
La clave reside en que desde cualquier dispositivo (móvil, BlackBerry, pda, portátil...) es posible acceder a tu información, la suministrada por otros usuarios, o por profesionales y utilizarla para fines concretos mediante aplicaciones muy especializadas, pero fáciles de usar.
Esto es posible porque tanto las aplicaciones como la información se encuentran almacenadas en servidores en Internet y no en tu ordenador personal o servidor de la empresa. Ya no será preciso preocuparse de pagar por instalaciones, mantenimiento o renovación del software que en muchas ocasiones ni siquiera se llega a aprovechar. Lo mismo sucede con el hardware, ya que la capacidad necesaria ahora la soportará el proveedor.
El término es una tendencia que responde a múltiples características integradas. Uno de los ejemplos de esta “nube” es el servicio que presta Google Apps que incorpora desde un navegador hasta el almacenamiento de datos en sus servidores. Los programas deben estar en los servidores en línea y puedas acceder a los servicios y la información a través de internet.
CARACTERÍSTICAS DEL CLOUD COMPUTING
Una de las principales diferencias del Could Computing es que no hay necesidad de conocer la infraestructura detrás de esta, pasa a ser “una nube” donde las aplicaciones y servicios pueden fácilmente crecer (escalar), funcionar rápido y casi nunca fallan, sin conocer los detalles del funcionamiento de esta “nube”.
Este tipo de servicio se paga según alguna métrica de consumo, no por el equipo usado en sí, sino por ejemplo en el consumo de electricidad o por uso de CPU/hora como en el caso de Amazon EC2. Entre otras características podemos mencionar:
- Auto Reparable: En caso de fallo, el ultimo backup de la aplicación pasa a ser automáticamente la copia primaria y se genera uno nuevo.
- Escalable: Todo el sistema/arquitectura es predecible y eficiente. Si un servidor maneja 1000 transacciones, 2 servidores manejaran 2000 transacciones.
- Regidos por un Acuerdo de Nivel de Servicio (SLA) que define varias políticas como cuales son los tiempos esperados de rendimiento y en caso de pico, debe crear más instancias. En el caso de AWS aún se pregunta si su SLA es adecuado.
- Virtualizado: las aplicaciones son independientes del hardware en el que corran, incluso varias aplicaciones pueden corren en una misma maquina o una aplicación puede usar varias maquinas a la vez.
- Multiproposito: El sistema está creado de tal forma que permite a diferentes clientes compartir la infraestructura sin preocuparse de ello y sin comprometer su seguridad y privacidad.
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MÁS EN PROFUNDIDAD
Enrique Dans nos resume traducidos los puntos de un buen artículo de Joe Weinman (En) donde se analiza el fenómeno Cloud computing:
- Las economías de escala son un punto clave para obtener los beneficios de la nube: cierto, los proveedores a gran escala obtienen ventajas derivadas de los descuentos por volumen, de la curva de la experiencia y de la consolidación de operaciones a un nivel que reduce los costes individuales. Sin embargo, no todos los beneficios provienen de la escala, también los hay derivados del hecho de combinar operaciones de múltiples clientes, con ritmos y picos diferentes, lo que permite dimensionar de manera más ventajosa. Por tanto, si por ser muy grande crees que te lo puedes montar tu solito, ojo. Puede que aun así obgengas mejores costes con un tercero.
- Toda la tecnología se moverá a la nube: siguiendo el razonamiento de Nick Carr en “The big switch“, cabría pensar que sí. Que hoy en día las empresas no producen su propia electricidad ni cavan sus propios pozos. Sin embargo, también es muy posible que la verdad esté en algún punto intermedio, y que lo óptimo sea combinar recursos propios con recursos subcontratados sobre infraestructuras de terceros.
- El valor se genera al sustituir inversiones en capital por costes operativos: de acuerdo, una cosa son inversiones en capacidad fija, mientras otras nos ofrecen agilidad y capacidad de reacción. Pero de nuevo, no son verdades absolutas, y la última palabra la debería tener el retorno de la inversión. Por tanto, existe un componente importante de decisión financiera en si queremos utilizar capital o cash flow que es preciso tener en cuenta. La decisión no es únicamente tecnológica.
- Nubes privadas frente a nubes públicas: algunos pueden pensar que una nube privada puede ser muy eficiente y ofrece mayor control. Sin embargo, hay que pensar que en el fondo, los costes en los que se incurre para desarrollarla suponen gastos fijos independientes de la actividad, y que por tanto, puede tener tanto sentido como “montarte un hotel personal”. El autor define una nube usando el acrónimo CLOUD como: Common Location-independent Online Utility service, available on-Demand.
- Cloud computing no es igual a virtualización: son dos tecnologías muy relacionadas, pero independientes y ortogonales, aunque obviamente una permita extraer muchos beneficios de la otra. Cualquier empresa puede adoptar una, la otra, o las dos.
- Es más ecológico: sí, reduce el consumo total de energía y por tanto la generación de CO2. Pero en realidad, esto no ocurre simplemente gracias a la tecnología, sino a su uso combinado y a la agregación de diferentes demandas no coordinadas.
- La nube es menos segura: uno de mis favoritos. Por un lado, la informática corporativa ya no es de por sí un dechado de virtudes, y tampoco hay nube que esté completamente segura e invulnerable. Sin embargo, la verdad es que un proveedor especializado puede invertir en mejores sistemas de seguridad, profesionales más preparados, y tener mejor defensa contra ataques que una empresa sola, por sofisticada que sea.
- Servicios corporativos frente a servicios para el mercado de consumo: sí, la infraestructura puede ser la misma o muy parecida. Pero no es lo mismo ofrecer servicios gratuitos financiados mediante publicidad y que si se caen unas pocas horas, no pasa nada más allá de unas pocas protestas, frente a servicios críticos para las empresas que requieren la firma de SLAs, servicio, soporte, relación con personas de carne y hueso que puedan solucionar un problema, etc.
- Si la nube es más cara, no la uses: es posible que incluso aunque un primer cálculo muestre un coste operativo superior en el caso del cloud computing, el coste final una vez tomada la decisión de adopción no sea así. La razón es clara: mientras en un caso el coste depende del uso, en el otro no. El coste de tu propia infraestructura te lo comes aunque el nivel de uso sea bajo o inexistente.
- La nube se mueve a través de Internet/IP: sí en principio, con la ventaja de que además puedes hacerlos llegar a todo tipo de dispositivos, portátiles, netbooks, smartphones, etc. a través de 3G y pronto de LTE. Pero si lo requiere o justifica el servicio (continuidad de negocio, on-demand, migración de data centers, etc.), puedes utilizar otra amplia gama de protocolos, desde VPNs hasta Fibre Channel o Infiniband sobre SONET.
- El lugar no importa: es uno de los grandes axiomas de la red, que puedes hacer todo desde cualquier sitio porque la red se encarga de conectar ambos extremos de la manera óptima y adecuada. Pero dentro de un orden: para algunos servicios y en términos de coste o de legislación, el lugar puede tener importancia, y de hecho, algunos países empiezan a desarrollar leyes sobre qué tipo de cosas pueden entrar y salir de su territorio. El lugar donde se almacenan los datos de los clientes o los servicios que se pueden ofrecer pueden estar limitados por este tipo de temas.
- La respuesta es la consolidación de data centers en una nube privada: sí, se puede ahorrar mucho dinero en administración, gestión, simplificación y consolidación de operaciones. Pero el coste solo es una de las dimensiones a tener en cuenta. Además, hay que balancear disponibilidad, seguridad, agilidad, y mejorar la experiencia de usuario.
En fin, los gurús, profetas y nostradamus tienen material de sobra para ir acomodando y redondeando sus fórmulas de futuro hasta que éste se les caiga encima con la fuerza de un diplodocus y aplaste su oración bandera: "pero si yo tenía razón!"
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Etiquetas: cloud computing, internet, nube, nuevas tecnologias, redes sociales
Posteado en Noticias y eventos escrito por Enrique Acosta









